Robarte el corazón, con un roce…

Esperanza García Cuenca, Psicoterapeuta y Supervisora Docente, junto a Felipe de Prados, transmiten su conocimiento del uso de la comunicación, cada uno a su estilo.

En el caso de Felipe, es un hombre con una causa de conciencia hacia el NO maltrato a los animales, en este caso, a los caballos.

Felipe es un hombre que a sabiendas que algún caballo va a ser sacrificado, lo trae a sus cuadras, y lo recoge para recuperarle y cuidarle… pero no son cuadras de 3 x 7 metros, no es una caballeriza donde el animal asoma su cabeza al paso del frente… no… es una área abierta, donde cada animal puede correr, pasear y ver a su vecino.

Felipe es un hombre leal, cree en el amor del ser humano y es un fiel de sus propios sentimientos, que logra transmitir al animal de una forma natural, además de la pasión que participa a quienes le ven trabajar.

No usa ni chilillo ni faja… no azota… no doma… no adiestra… ¡no! Porque el animal no se sujeta, el animal se hace dócil sin fuerza y se amansa con cariño, siguiéndole con una energía que lleva su tiempo hasta tranquilizarle.

Felipe chasquea sus dedos, habla con firmeza un ¡eh eh eh! cuando el caballo o la yegua con la que trabaja, le enseña a desplazarse tras él y le brinda el respeto.

Tranquiliza al animal con su mirada, sí que le ve a sus ojos, y le comunica sin hablarle.

Le señala con sus dedos índices lo que es permitido y lo que no lo es.

Milton Erickson es un psicoterapeuta que hablaba del trance terapéutico, de cómo prepara a su paciente para vivir el momento, aquí y ahora. Felipe es un hombre que habla de nobleza y de las cualidades generosas que tiene el caballo.

Felipe hace un trance con el caballo, lo lleva a un estado de paz… ¿cómo?, primero le habla, sí, porque el animal necesita saber que alguien está allí, le toca muy suavemente con el dedo índice sobre su cabeza, le acerca su cabeza, el animal le huele, le huele y le huele… le busca, y Felipe no se quita para que el animal disfrute de su compañía, luego le hace un sonido particular con la boca, y el animal le sigue.

El caballo no debe caminar a la par, ni levantar la cabeza, porque eso es altanería, eso es empoderarse ante el amo y más bien trata de la autogestión que la bestia tenga ante el amo, de manera que el animal debe ir detrás, con la cabeza caída y confiando. Felipe le guía… el animal lo sigue porque Felipe le ha dado la seguridad para hacerlo. Si el caballo se despista o se distrae, Felipe le vuelve a encaminar, a enseñarle por dónde ha de ir, le dirige la conducta a través de la mirada y la comunicación, y no le permite perderse y si no le obedece, le dice un NO, pero ni se le toca ni se le maltrata, ni se le pega, ni se chililla… se le planta un NO.

El caballo juega… y el amo juega con el caballo, en una danza armoniosa que ambos se entretienen, giran, se miran, dan vueltas, y luego se detienen, para que el animal abrace al amo… ¿abrace?… ¡sí!, al animal vuelca su cabeza y la pone enfrente de su amo, acercando cabeza al corazón del amo… y así, persona y animal logran abrazarse y sentirse… tanto que al animal permitirá que le toque las patas delanteras, que se siente entre las patas, bajará su cabeza para que lo mime… pasará el amo por debajo de la panza del animal, como quien dice jugando a las escondidillas, y podrá ponerse en la parte trasera y abrazarle los muslos, para seguir apoyándose en su costado, y sentir la respiración del animal que emana un calor especial… y luego se acerca a la cabeza del animal, se arrodilla frente al animal, y sin tocarlo, el animal le olerá la cabeza y le besa el cabello…

Por eso se dice un roce… porque es un trato especial, es una comunicación profunda, es un toque delicado y suave, que hace que la relación sea de plena confianza y puedan tener una conexión empática.

(Vivencia realizada en la Yeguada Aires de Luna de Valencia, ESPAÑA, Julio 2016)

Artículo de la investigación realizada por la Dra. Sánchez Oller y su grupo de trabajo en el Hospital de Sant Pau reconoce el aporte del mismo.

En el artículo de José Serrano Serrano, Antonio Galán Rodríguez y Sonia Rosa Vallejo, investigadores de la Universidad de Extremadura, titulado ACTITUDES TRIANGULADORAS FAMILIARES Y PSICOPATOLOGÍA INFANTO-JUVENIL, en la revista  International Journal of Developmental and Educational Psychology, INFAD Revista de Psicología 476  No1, 2009, en la página 473, los autores reseñan que el estudio de la Dra. Sánchez Oller y sus colegas, con una muestra de pacientes distímicos encontraron en todos los casos triangulación del paciente dentro de su familia de origen. 
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Día Internacional de la Familia

Cada familia tiene puertas adentro… este documental le hará reflexionar sobre los secretos familiares, los mandatos familiares, las prácticas alienantes familiares, lo no dicho pero sí vivido en cada miembro de la familia y el cómo el lugar que ocupas en la familia da un significado de una verdad única, que es tu propia verdad. ¡Qué reflexiones sobre lo que este maravilloso documental pueda dejarte en tu propia verdad!